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SÁENZ Y EL FEDERALISMO PRAGMÁTICO: CUANDO LA PROVINCIA ESTÁ PRIMERO

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En la política argentina hay momentos en los que los discursos ideológicos pierden peso frente a una realidad concreta: gobernar una provincia exige resultados. La reciente reunión de gobernadores del interior que articulan posiciones frente al gobierno nacional vuelve a poner en evidencia el rol que viene construyendo el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz: el de un dirigente que prioriza la gestión y los intereses provinciales por encima de las alineaciones partidarias.

Ese posicionamiento, que algunos sectores intentan cuestionar, en realidad responde a una lógica profundamente federal. Salta no vota en el Congreso para satisfacer disputas nacionales; vota para defender sus recursos, su desarrollo y las necesidades de su gente. Y en un país donde el poder económico y político históricamente se concentró en Buenos Aires, esa postura no es oportunismo: es realismo político.

El federalismo que plantea Sáenz no es declamativo. Es pragmático. Significa dialogar con el gobierno nacional cuando eso beneficia a la provincia y marcar diferencias cuando los intereses salteños están en juego. Esa flexibilidad es, precisamente, lo que le permite a una provincia del norte tener voz en la mesa de decisiones.

La reunión de gobernadores aliados al oficialismo nacional confirma algo importante: el interior está recuperando protagonismo político. Y Salta forma parte de ese bloque. No como subordinada, sino como actor con peso propio.

Además, hay un elemento político que no puede ignorarse. Mientras algunos sectores partidarios discuten poder interno o liderazgos nacionales, Sáenz concentra su agenda en gestión, obras y desarrollo territorial. Esa diferencia explica, en gran parte, su fortaleza política local.

Las provincias necesitan gobernadores que negocien, no que se alineen ciegamente. Que obtengan recursos, no que acumulen discursos. Que piensen primero en su territorio.

En definitiva, el rol que está construyendo Sáenz responde a una idea simple pero poderosa: la provincia está primero.

en tiempos de crisis económica y redefinición del poder político nacional, ese principio no solo es razonable. Es necesario.


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