SÁENZ, EL ARTICULADOR DEL NUEVO MAPA POLÍTICO
En la Casa de Salta, este mediodía, el gobernador Gustavo Sáenz encabeza una reunión decisiva con otros mandatarios para avanzar en la conformación de un bloque federal que amenaza con reordenar el tablero político nacional.
La Casa de Salta en Buenos Aires vuelve a convertirse en epicentro político del país. No es una casualidad. No es una foto más. Gustavo Sáenz convocó allí a gobernadores de Tucumán, Catamarca, Misiones y Neuquén para discutir algo que inquieta al peronismo tradicional y que podría reconfigurar la próxima etapa institucional de la Argentina:la creación de un bloque federal propio en el Congreso.
El movimiento no sorprende a quienes ven desde hace tiempo el crecimiento del liderazgo del gobernador salteño. Pero sí confirma algo más profundo: Sáenz dejó de ser un actor periférico y pasó a ocupar un rol central como articulador del nuevo mapa político nacional.
Una reunión que marca un antes y un después
La convocatoria de hoy tiene una particularidad: reúne a mandatarios de identidades partidarias diversas, de geografías distintas y con agendas propias. Sin embargo, todos confluyen en una necesidad común:
dejar atrás el tutelaje porteño y construir una voz legislativa realmente federal.
La iniciativa genera preocupación en sectores del peronismo que ven cómo se debilita su control tradicional sobre los bloques parlamentarios. No se trata de una jugada “contra Cristina” en términos personales —como interpretan algunos medios porteños— sino de algo más estructural:una disputa por la representación real de las provincias en un país históricamente gobernado desde Buenos Aires.
Sáenz y el liderazgo que se construye con hechos
En los últimos años, mientras el peronismo nacional se desgastaba en discusiones internas, Sáenz hizo lo contrario:
– construyó puentes,
– generó consensos,
fortaleció la identidad regional,
– y consolidó una agenda federal que hoy encuentra eco en otros gobernadores.
La Casa de Salta —ubicada a metros de los centros de poder porteños— se convirtió en territorio neutral, pero con un mensaje muy claro:el Norte Grande ya no va a pedir permiso para tener incidencia política; va a ejercerla.
Un bloque que puede modificar la correlación de fuerzas
Las conversaciones avanzan hacia un armado que podría reunir entre 12 y 15 diputados nacionales, una cifra suficiente para inclinar votaciones clave en un Congreso que se reconfigura tras las elecciones.
Ese posible bloque federal —si hoy comienzan a delinearse sus bases— daría a las provincias del Norte y la Patagonia una herramienta inédita en décadas para negociar presupuesto, obras, recursos y decisiones nacionales que afectan directamente a millones de argentinos.
Y ese armado, según todos los trascendidos, tendría una impronta clara:la que está construyendo Gustavo Sáenz.
Un liderazgo que trasciende Salta
Lo significativo no es solo la reunión en sí, sino lo que representa:Sáenz emerge como el dirigente capaz de reunir a gobernadores que buscan autonomía, previsibilidad y un lugar propio en el debate nacional.
El encuentro de hoy confirma algo que se viene insinuando desde hace meses:el nuevo mapa político argentino no se está dibujando en los despachos porteños, sino en las provincias, y Sáenz es uno de los principales arquitectos de ese trazo.
Conclusión: la Argentina que empieza a cambiar en silencio
La reunión de este mediodía podría ser recordada como el punto de partida de un nuevo federalismo.Uno que no confronta por ideología, sino por necesidades concretas.Uno que no busca romper, sino equilibrar.Uno que se construye desde la gestión y no desde los slogans.
En esa transformación, Gustavo Sáenz aparece como el articulador de una nueva etapa, donde las provincias dejan de ser espectadoras y pasan a ser protagonistas de su propio destino político
El país mira hacia la Casa de Salta.Y el mensaje ya es claro: hay un liderazgo emergente que está reordenando la Argentina desde el interior hacia afuera.

