Una homilía con pasajes en contra de la legalización del aborto, la educación y la diversidad sexual

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Ante cerca de 800 mil feligreses que renovaron su pacto de fe con el Señor y la Virgen del Milagro, el Arzobispo Mario Cargnello, incluyó en su homilía el fuerte posicionamiento de la Iglesia Católica en rechazo del proyecto de legalización y despenalización del aborto que sólo consiguió media sanción en la Cámara Baja. También se refirió a la aceptación de la sexualidad como algo “natural”, y dejó en claro que la Iglesia no avala la educación sexual, científica y laica.

“En estos momentos de la historia de nuestra patria, el compromiso cristiano con la vida se hace urgente, exigente. Desde su concepción en el seno materno hasta el último aliento, la vida de cada ser humano ha de ser respetada”, manifestó, en torno a la discusión instaurada socialmente a través de años del trabajo llevado adelante por la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito.

Para esclarecer aún más su postura, Cargnello agradeció a quienes se expresaron “a favor de las dos vidas”. “Permítanme agradecer a los queridos laicos que se pusieron la defensa de las dos vidas al hombro y a aquellos que, superando humillaciones supieron proponer la verdad que libera sobre lo políticamente correcto. Muchas gracias”, subrayó en medio del pacto de fidelidad.

Pero la homilía, lejos de concluir con el tema avanzó hacia ámbitos ya legislados en nuestro país como la Ley 26.743 que reconoce y establece el derecho a la identidad de género de las personas o la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral.

“Apostemos por la educación, por la escuela. Esto significa ayudar a los niños y a los jóvenes a descubrir la maravilla de ser personas. La persona es un don de Dios para la creación y para la humanidad entera. Don para la persona y para que la persona sea don para los otros es la sexualidad con la que nacemos”, sentenció.

Por último, Monseñor, agregó: “Descubrir ese don, respetarlo según la naturaleza nos lo ofrece, es comienzo de una felicidad auténtica y plenificadora. Una educación que no respete este primer y fundamental dato es una educación frustrante, no podrá ser considerada integral. No tengamos miedo de escuchar la voz serena y liberadora de la ley natural. Respetar a todos es una consigna, no excluir a nadie es un mandato. Imponer la visión de una minoría o la ideología de un grupo de poder es un despropósito”.

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